Ya
entendimos la vaina: se trata de un socialismo surrealista,
eso lo explica todo, es el substrato que faltaba para explicar
la coherencia del proceso!!
No más
búsquedas, no más interrogantes, logramos ya la
caracterización de la revolución.
¿Cómo
entender la niñita vestida de primera comunión
que profería palabrotas en alemán (seguramente
expresadas en letras góticas?) – es el puro y simple
surrealismo.
¿Cómo
no nos dimos cuenta antes?
•
Eso explica todo: así tiene coherencia el uso de las
horas de trabajo enlatadas en la fabricación de los bienes
de consumo como propone Dieterich para un intercambio basado
en el valor de las cosas.
• Así se entiende regalar a los pobres parte de
la producción social de las cooperativas, tomada de las
utilidades sudadas por otros;
• Así cobra toda coherencia que los trabajadores
tomen el control de algunas empresas públicas (y de proveedores
de CVG), al margen de accionistas y consumidores;
• Se ve ahora con absoluta claridad que el petróleo,
que se supone patrimonio de la soberanía nacional, se
obsequie graciosamente a otros países en desarrollo (lo
que no hacen los ricos!!).
• El Kit Campesino, la ruta de la empanada, el descubrimiento
del despilfarro energético, la lista del Infame, el deterioro
de los términos de intercambio, el imperialismo yanqui,
el che Guevara, el robo de electricidad, el potpourri evangélico,
los huecos de las autopistas, el tratamiento del cáncer,
salvar al mundo del Imperio con nuestras propias manos --nada
nos es ajeno -- ahora todo se entiende planificado, preconcebido
en etapas sucesivas, con guión ya determinado, un plan
de largo aliento! – Nada ha sido dejado al azar!! –
Finalmente, es la llegada del Mesías!
Todo surge
entonces con una súbita clarividencia gigante, aparece
ante nosotros un nuevo amanecer, una esclarecedora luminosidad
que se nos viene encima: “Oh maravilla, ¡cuán
hermosa es la humanidad! - Oh Brave New World, oh Valiente Nuevo
Mundo, que guardas tales criaturas!! “
Y ahora
que andamos con Shakespeare (y en Playa El Agua) terminemos
con él:
“¿Qué
importa a estas olas rugientes
el nombre de un Rey?” (The Tempest).
Alberto
Méndez Arocha,
Individuo de Número de la Academia de la Ingeniería
y Habitat - ANIH, Sillón I. Los puntos de vista expresados
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Petroleumworld 09 09 05
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