Comentario
Editorial/Opinión
Ana
Julia Jatar:
¿populismo o poder para la gente?
El
candidato de la unidad nacional, Manuel Rosales, anunció
la semana pasada
que de ser electo presidente el 3 de diciembre, repartirá
a través de una
tarjeta de débito bautizada Mi Negra, 20% de la renta petrolera
a los
venezolanos. Aunque no se han dado a conocer muy bien los detalles,
hay que
estar atentos pues este programa representaría un cambio
sin precedentes en
la estructura de los derechos de propiedad sobre el petróleo
en nuestro país
y, por ende, en la distribución del poder político
entre gobierno y el resto
de la sociedad. ¿Es la dirección correcta? Yo creo
que sí.
Hace casi
un año, concretamente el 26 de septiembre de 2005 escribí
en esta
misma columna un artículo en el cual proponía un
mecanismo similar de
dividendos petroleros para contener lo que llamé en ese
momento la "doctrina
fraternal" de nuestro Presidente. En otras palabras, para
limitar la
regaladera inconsulta de petróleo por parte del presidente
Chávez a sus
"hermanos" del mundo.
El Estado
venezolano, al ser el dueño del subsuelo, ha tenido la
responsabilidad de distribuir la renta petrolera para promover
el desarrollo
del país. En este intento se han cometido en el pasado
muchos errores,
errores que se han exacerbado de manera grosera en este gobierno.
Debido al
control férreo que ejerce el actual presidente sobre la
empresa petrolera
nacional Pdvsa, él y su partido la han venido utilizando
como arma para
eternizarse en el poder y como caja chica para comprar votos en
los
organismos interna cionales. Por ello, quizás nos conviene
de una vez por
todas asumir un sistema que nos cure en parte de estos males y
adoptemos un
mecanismo mediante el cual los ciudadanos tengan acceso directo
a la renta
petrolera sin tener que pasar por las alcabalas del gobierno de
turno.
Esto ya lo
han hecho en otras regiones petroleras. Ese es el caso de Alaska,
por ejemplo, donde sus ciudadanos reciben desde 1982 un cheque
con un
porcentaje de la renta petrolera; o lo escogido por Noruega, donde
la renta
petrolera se utiliza para pagar las pensiones de sus ciudadanos.
Hay quienes
erradamente piensan que esta es una oferta populista pues temen
que se convierta en más de lo mismo, es decir, repartir
dinero sin
ganárselo. El tema hay que verlo desde otra perspectiva.
Recordemos que el
petróleo es del Estado y el Estado somos todos: gobierno
y gobernados. Hasta
hoy hemos decidido como sociedad que la renta se reparta a través
de
servicios públicos colectivos. Sin embargo, lo que están
haciendo otros
países y lo que propone Rosales es que seamos dueños
de una parte en
colectivo y de otra parte a título individual. Con este
mecanismo de
repartición directa de la renta petrolera lo que se pretende,
a mi juicio,
es alterar la relación de poder entre el gobernante y los
gobernados, con
ello se logra "empoderar" a los ciudadanos con respecto
a su gobierno y más
bien limitar las tentaciones populistas de los gobiernos de turno.
Además,
al repartir de manera individual y directa un porcentaje de la
renta, los derechos de los venezolanos sobre esa parte de los
ingresos dejan
de depender de cierto comportamiento político. Dejan depender
del carnet del
partido, o de ir a la marcha o de ponerte la boina roja o azul
o verde.
En cierto
sentido, es sacar la manipulación política del petróleo
y darle
más libertad a los venezolanos. Por otro lado, el control
colectivo sobre
Pdvsa cambiaría, se tornaría más exigente
tanto relacionado a su desempeño
como a la transparencia de las cuentas. Imaginémonos por
un momento la
reacción de la gente si parte de sus dividendos de Pdvsa
son regalados por
el presidente de Venezuela a ciudadanos de otro país, sin
siquiera
consultarle. O si parte de la producción se regala a ciudadanos
de otros
países como ha sucedido con familias supuestamente más
pobres en Estados
Unidos, Londres, Cuba, las alcaldías sandinistas de El
Salvador y ahora en
Nicaragua. Imaginémonos igualmente cuales serían
las decisiones con respecto
a Pdvsa que contarían con mayor respaldo popular. Obviamente
no sería la de
disminución de la producción tal como la ha venido
haciendo este gobierno,
ni la de utilizar los recursos de manera inconsulta.
En fin, la
propuesta Mi Negra no sólo representa una forma de darle
a cada
venezolano individualmente lo que hasta ahora sólo ha sido
una ilusión
colectiva, expropiada por el partido político de turno,
sino que
transformará la forma como la sociedad venezolana exigirá
que se administre
su industria petrolera.
Ana
Julia Jatar
es economista, analista económica y política y escritora.
Los puntos de vista expresados no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por El
Nacional, el lunes 11 de septiembre de 2006. Petroleumworld no
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