Comentario
Editorial/Opinión
Veneconomia:
¡Se acabaron las dudas!
El
lunes 26 de septiembre el mandatario Chávez y su padre,
el gobernador de Barinas, ejecutaron el decreto a muerte de la
propiedad privada y del Estado de Derecho en Venezuela. El decreto
para la adquisición forzosa de la planta Barinas I de Empresas
Polar, despeja cualquier tipo de dudas sobre las verdaderas intenciones
del gobierno revolucionario, con respecto a la pertinencia de
la convivencia del sector privado con el “socialismo del
siglo XXI”, que se impone en el país.
No existe justificación legal o moral para que el gobernador
del estado Barinas, aparentemente obedeciendo las instrucciones
de su hijo Presidente, firmara la expropiación de la Planta
Promabasa. A fines de la semana pasada todo parecía haber
vuelto a la ruta legal, y a la búsqueda de una salida constructiva
para todos.
Las Empresas Polar habían agotado todos los extremos legales,
mantuvieron una posición de bajo perfil sin beligerancia
alguna; es más, demostraron que los silos estaban en plena
operatividad y funcionamiento, como si eso fuera un requisito
indispensable. El derecho a la propiedad privada incluye el derecho
de tener activos inactivos. Es al gobierno a quien corresponde
crear los incentivos para promover su activación. Y lo
peor, la operatividad de la planta fue reconocida por el Ministro
de Agricultura y Tierras, por la Comisión Especial de la
Asamblea
Nacional que ve el caso, así como por la propia Gobernación
de Barinas.
El mensaje de la abrupta expropiación este lunes de la
totalidad de la planta, con silos, galpones, almacenes, patios
y todo incluido, no puede ser más claro. En la Venezuela
revolucionaria de Chávez no hay respeto a la propiedad
privada, ni a la palabra empeñada, ni a la Ley, ni mucho
menos a la letra de la Constitución, que no vale ni el
papel donde está impresa.
Si Chávez y su gobierno pueden agredir impunemente a la
principal y más grande empresa privada del país.
¿Qué queda para el resto de los ciudadanos? ¿Quién
le impedirá aplicarle “el ácido y la espada
de la ley” a CANTV, si no paga unos $279 millones que no
debe a los jubilados y sus familiares? ¿Cómo negociar
o resistir, cuando se está sitiado con el ejército
como es el caso de los dueños de los hatos La Marqueseña,
y La Vaca, por citar sólo dos?
De ahora en adelante, no hay empresa, industria, comercio, terreno,
fundo, hacienda, escuela, casa, apartamento, ni rancho del que
pueda decirse dueño algún venezolano. Según
el mandatario, el Estado es el único propietario de las
tierras, aguas y aire del país. El Estado, la ley y la
Constitución se sintetizan en la persona de Hugo Chávez.
Y no hay institución ni oposición que lo detenga.
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del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
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Venezuela 28 09 05
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