Comentario
Editorial/Opinión
Gustavo
Coronel
La gerencia de PDVSA:de profesionales a bucaneros
Entre
1976 y 2000 la gerencia de Petróleos de Venezuela estuvo
caracterizada por una actividad comercial, esencialmente orientada
a la rentabilidad. Uno de los cinco conceptos fundamentales que
promovió su primer presidente, Rafaél Alfonzo Ravard,
fué el de Normalidad Operativa. PDVSA se convirtió
en una de las primeras empresas petroleras del mundo debido a
su confiabilidad y a la calidad de su gerencia. PDVSA fué
manejada por profesionales entrenados para gerenciar la empresa
con un sentido comercial y una perspectiva internacional. Esta
fué la filosofía que prevaleció hasta la
llegada de Hugo Chávez al poder. Desde entonces PDVSA ha
venido palo abajo en todo sentido, especialmente en lo que atañe
a la calidad de la gerencia. Un reciente artículo en FORTUNE
(“Crude Realities: Living with Chavez”, Nelson Schwartz,
Septiembre 19, 2005) incluye una entrevista con Rafaél
Ramírez que ilustra las razones del deterioro de la empresa.
De esa entrevista he sacado las siguientes conclusiones:
• Petróleos de Venezuela es hoy un simple apéndice
político del régimen. Ramírez es el presidente
de PDVSA y, al mismo tiempo, el Ministro del sector. Se “controla”a
sí mismo. Este es uno de los pecados capitales de la gerencia
y conduce, de manera inevitable, a la confusión de roles,
al deterioro de la organización y a la corrupión,
todo lo cuál ya está sucediendo en PDVSA. Según
nos dice FORTUNE (porque allí jamás podremos entrar)
la oficina de Ramírez èstá dominada por un
inmenso retrato de Chávez. Ello ilustra la filosofía
gerencial de Ramírez, quien pensará: “Yo no
estoy aquí como un gerente sino como un sirviente de Chávez.
Hago lo que él me ordene, sin chistar, no vaya a ser que
me regañe en público, como a Julio Montes y a Juan
Barreto”. Los gerentes profesionales de PDVSA tenían
fotos de taladros y refinerias en las paredes porque en aquella
PDVSA la meritocracia prevalecía sobre la adulación.
• Los bucaneros a cargo de la nueva PDVSA tratan de exprimir
dinero de los contratistas extranjeros en lugar de optimizar sus
propias operaciones. El artículo de FORTUNE menciona que
el régimen de Chávez está exprimiendo a las
empresas contratistas internacionales por medio de cambios unilaterales
en las condiciones contractuales y en el tratamiento impositivo,
en nombre de la soberanía nacional.
Al mismo tiempo, sin embargo, el dinero que entra a PDVSA es desviado
por Chávez para alimentar sus programas populistas y financiar
sus actividades de exportación de la revolución.
Dice Ramírez: “Estamos trabajando para ser una herramienta
del Estado en la recuperación de nuestra soberanía”.
Y debemos preguntarle a Ramírez: Que soberanía estan
recuperando ustedes, entregándose en cuerpo y alma al sátrapa
Fidel Castro? Como pueden justificar ustedes erogar dineros de
PDVSA a Cuba? Eso no es soberanía sino un entreguismo del
mas vergonzoso y por ello deberán responder cuando llegue
el momento.
• El reemplazo de contratistas petroleros privados por contratistas
que sean empresas estatales de otros países no le dá
mas soberanía a Venezuela ni mas control a PDVSA. Ramírez
dice que la nueva política es invitar a empresas estatales
de petróleo a trabajar en Venezuela, “a fin de quitarles
el poder a empresas como la Exxon”. Menciona a candidatos
tales como Irán, Argelia, Arabia Saudita, en adición
a las que ya se encuentran en el país. Se necesita ser
bien fanático para pensar que es mas fácil negociar
con una empresa estatal que con una empresa privada. La empresa
privada piensa en términos comerciales mientras que la
empresa estatal, sobretodo si es de un país no democrático,
piensa en términos políticos e ideológicos.
A Chávez le resulta mucho mas fácil extorsionar
a Chevron que lo que le resultaría tratar de extorsionar
a la empresa estatal de Irán, país con sueños
nucleares. No es lo mismo enfrentarse una empresa que enfrentarse
a un gobierno, sobretodo si es tan o mas arrogante que el nuestro.
• PDVSA no es una ya una empresa comercial sino “el
motor de la revolución”. Una empresa se maneja tratando
de obtener óptimos beneficios por el mayor tiempo posible.
Tratar de obtener máximos beneficios en el corto plazo
es una señal de miopía gerencial. Peor aún
es usar la empresa como una cuenta bancaria personal, de la cuál
se pueden hacer los retiros que nos venga en gana. PDVSA está
siendo saqueada por Hugo Chávez, debido a su urgente necesidad
de dinero para financiar su revolución a expensas del bienestar
de los venezolanos. Chávez está matando a PDVSA
y aumentando la pobreza estructural de nuestra sociedad, una tragedia
que trata de ocultar mediante una política de limonas en
gran escala.
• PDVSA es un caso clásico de ética gerencial.
El artículo de FORTUNE menciona a un gerente de la nueva
PDVSA, un señor Omar Bravo, quién mantuvo su empleo
cuando se negó a unirse a la huelga petrolera de 2002.
El señor Bravo argumentó: “Fue un error ir
a la huelga porque la economía de Venezuela depende de
PDVSA”.
Lo que el señor Bravo no parece entender es que, por esa
misma razón, la integridad y autonomía de PDVSA
debían ser mantenidas a toda costa. Chávez ha confesado
con criminal desparpajo que él provocó la crisis
de PDVSA para apoderarse politicamente de ella. Lo hizo nombrando
a un incompetente como gerente petrolero, Gaston Parra, como presidente
de la empresa. El señor Bravo prefirió quedarse
en esa empresa y le dice a FORTUNE que quienes protestaron están
ahora “vendiendo quesos en la calle”. Pero resulta
que la empresa que el señor Bravo representa es hoy una
organización mediocre, de tercera categoría, pasto
de la corrupción, sin el mantenimiento o las inversiones
requeridas, con una producción mucho menor y con problemas
operacionales inmensos. Entiende el señor Bravo la magnitud
de la tragedia? Quién es el héroe y quien es el
villano? Aquél quien vende hoy quesos en la calle con su
dignidad intacta o quien se arrodilló para conservar sus
comodidades? Los “bravos” de la nueva PDVSA tendrán
que vivir con su conciencia.
Los bucaneros que gerencian la nueva PDVSA son solo una expresión
mas del dramático cambio cualitativo que experimenta la
sociedad venezolana bajo el régimen de Hugo Chávez.
Estamos pasando de una democracia imperfecta donde la clase media
tenía mucho que decir (1940 a 2000) a un régimen
militarista y fascistoide, lo que Herman Escarrá llama
una “monocracia tumultaria”. En esta monocracia aún
no se sabe quien quedará en control, si el monócrata
o el tumulto.
El monócrata tiene el dinero y las armas pero debe enfrentarse
a una turba de su creación que muestra claras señales
de impaciencia y enojo. El día que le falte el dinero o
el apoyo de las armas, la turba hará con él lo que
hicieron con el Dr. Moreau sus creaciones neandertálicas
(“La Isla del Dr. Moreau”, film con Marlon Brando
y Val Kilmer, 1996, una alegoría premonitoria de la revolución
chavista).
Estamos de regreso a la época de los bucaneros. Quien quiera
venir a hacer negocios con PDVSA debe afilar los machetes, pulir
su pierna de palo, limpiar el parche del ojo y no olvidar el loro!
Gustavo
Coronel
es un veterano geólogo de la industría petrolera,
miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
Actualmente Coronel colabora en Petroleumworld como asesor editorial.
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