Comentario
Editorial/Opinión
El
Nacional : ¿Comunidad democrática?
Editorial
Hoy se inicia en Brasilia la I Cumbre presidencial de la Comunidad
Suramericana de Naciones, y sus deliberaciones se prolongarán
hasta mañana.
Cuando
se creó hace un año, en la ciudad peruana del Cusco,
las expectativas
fueron de gran alcance, como es lógico que un proyecto
de esta naturaleza
sea capaz de suscitar.
Alrededor
de la CSN se congregan los 12 países del sur del continente
que,
en línea generales, integran los 2 esquemas de mayor relevancia
regional en
materia de integración, como lo son Mercosur y la Comunidad
Andina, a los
cuales se le han sumado Guyana y Suriname. Son países,
obviamente, de un
gran potencial económico y de una representatividad innegable
dentro del
concierto mundial.
No
obstante, una entidad de tanta jerarquía política,
a la cual países como
Brasil le han dado gran respaldo, debe llevar a cabo su primera
cumbre
presidencial con la advertencia de que si no establece normas
rigurosas para
su funcionamiento, la CSN puede desviarse hacia las mismas crisis
que
perturban a otros organismos multilaterales. Uno de esos riesgos
es el de la
irrelevancia. Se proclaman grandes designios, proyectos sobre
los cuales se
crean expectativas de trascendencia, pero al poco tiempo comienzan
a perder
sus propios perfiles.
Estas
observaciones son pertinentes porque la CSN está integrada
por los
países de la CAN y Mercosur, los cuales adolecen de problemas
que no deben
ocultarse, sobre todo la CAN, cuyos miembros andan por caminos
distintos.
Tres de ellos, Colombia, Ecuador y Perú negocian un tratado
de libre
comercio con Estados Unidos; Bolivia está en un limbo,
mientras Venezuela
mantiene su oposición radical a las negociaciones con el
norte.
Pero
las relaciones económicas con los países de la sub
región se alteran
frecuentemente por razones políticas e ideológicas,
a pesar de sus
perspectivas alentadoras. Según el secretario general de
la comunidad
andina, Allan Wagner, “el comercio al interior de los países
de la CAN ha
presentado un crecimiento récord de 7.361 millones de dólares
durante el
2004 y, en el período enero-julio de este año, las
exportaciones
intracomunitarias también crecieron en 21,4% respecto al
mismo período del
año anterior”.
Sin
embargo, con la política dogmática que prevalece
en nuestro gobierno, se
desechan estas oportunidades de consolidación sub regional.
Según Wagner,
“al terminar el segundo semestre de 2005 podríamos
alcanzar una cifra
superior a los 9 mil millones de dólares”. Algo no
menos significativo
añadió el secretario general: “El principal
destino de las exportaciones de
las naciones andinas es el mercado de Estados Unidos, que representa
cerca
de 41% ”. Ahí están las razones de por qué
los andinos negocian con el norte
un tratado de libre comercio.
Es
obvio que estas contradicciones afectarán el destino de
la Comunidad
Suramericana. Si no existe coherencia ni unidad de propósitos
entre grupos
sub regionales como la CAN, el gran diseño de la CSN carecerá
de solidez y
de consistencia: de los 12 países que la integran sólo
Venezuela proclama
ridículamente “el régimen socialista del siglo
XXI”.
Ese
“socialismo” le impondrá un aislamiento creciente
a nuestro país, y
aunque se le ponga música petrolera esto no nos traerá
la integración que
los venezolanos deseamos. Estas músicas sí resonarán
en Brasilia entre hoy y
mañana, con las trompetas de PetroAmérica. Un proyecto
que tomará tiempo,
como lo concluyeron los ministros de energía reunidos esta
semana en
Caracas. Pero no bastará con el petróleo para equilibrar
nuestra separación
de las tendencias democráticas.
Los
papeles que dieron origen a la Comunidad Suramericana de Naciones
alumbraron, en su momento, principios como estos: “La democracia
en América
del Sur debe ser reforzada con la permanente promoción
y defensa del Estado
de Derecho; la aplicación eficiente de los principios de
buena gobernanza;
transparencia en las instituciones públicas y los procesos
de definición de
políticas públicas; combate a la corrupción
por medio de medidas legales,
administrativas y políticas; reformas y perfeccionamiento
de los servicios
judiciales; acceso libre a la información; aumento de los
niveles de
competencia y promoción de la ética y el profesionalismo
dentro del servicio
público”.
Son
principios que no pueden obviarse. El Estado de Derecho es una
prioridad
para los países que se reúnen, entre hoy y mañana,
en Brasilia, bajo los
auspicios de la Comunidad de Naciones Democráticas de América
del Sur. Pero
Venezuela se aleja cada vez más de esos principios de libertad.
El
Nacional
es uno de los mas importantes diarios de Venezuela. Sus puntos
de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicado por El
Nacional el 29 de septiembre del 2005.
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