Comentario
Editorial/Opinión
Luis
Enrique Oberto G.:
Petróleo y bienestar ciudadano
ACERTADAMENTE
se vincula el valor de las exportaciones petroleras con el
monto de las divisas que obtendrá el país. Si los
precios petroleros suben
se las asocia, además, con la percepción de mayores
recursos fiscales que
permitirán atender mejor las necesidades de los ciudadanos
sin endeudar al
país; lo que no resulta siempre así. Y, si se registra
una situación como la
actual, en la que los precios alcanzan cotas muy altas y se mantienen
en
esos niveles, muchos dan por seguro que el país entrará
en un tiempo de
bienestar; pero como ahora ocurre no todas las veces eso sucede.
Y será así mientras se mantenga la desproporción
registrada entre los
enormes recursos generados por la bonanza petrolera y los pocos
aplicados a
fomentar el bienestar de los ciudadanos: Mejorar los servicios
públicos,
construir obras de infraestructura y aumentar la inversión
social
institucional; se siga gastando grandes sumas en otros países
sin ningún
beneficio para los venezolanos; se sostenga un control de cambio
injustificado; y, se usen las reservas internacionales contrariando
los
principios de la Economía, se las movilice por motivos
políticos e informa
su posible colocación en monedas que no son de reserva.
Más
aún, si a eso se agrega entre otras razones la persistencia
en mantener
a la sociedad venezolana en el estado de desasosiego provocado
por los
anuncios de medidas y acciones de carácter político-económico
contrarias al
ordenamiento y a la existencia de las instituciones democráticas
que
mayoritariamente la ciudadanía manifiesta que desea prevalezcan.
Lo que
impide que un tiempo favorable en el campo del comercio de los
hidrocarburos, como el que hoy vive el país, derive como
debería ser en un
tiempo de bienestar ciudadano.
Por
ello, la importancia para los venezolanos de la riqueza del Estado
de un
ingreso petrolero de gran significación puede ser mucha
o ninguna. Está
determinada por la naturaleza del régimen, por la relevancia
que éste le dé
o no a la promoción del bienestar de todos y no de parte
de los ciudadanos,
y en la medida que su prioridad sea atender las necesidades de
toda la
comunidad sin condicionante alguno por sobre cualquiera interés
ajeno. Si
los avances en la búsqueda de ese bienestar no se hacen
patentes cada día el
ciudadano no es la prioridad del régimen, lo considera
superfluo.
Luis
Enrique Oberto G.
fue ministro y parlamentario durante el periodo de democracia
antes del actual gobierno. Los puntos de vista expresados no
necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
El Universal, el 12 de octubre del 2005. Petroleumworld no se
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