Comentario
Editorial/Opinión
El
Nacional : México lindo y querido
Editorial
Cuando el Gobierno de Venezuela decidió ayer no presentar
las disculpas
solicitadas por México con motivos de los iracundos ataques
del presidente
Hugo Chávez contra su homólogo mexicano Vicente
Fox, los venezolanos tuvimos
el presentimiento de que, poco a poco, el mundo se nos iría
cerrando como si
de pronto nos hubiera invadido la peste. Un incidente por aquí,
otro por
allá y montones de insultos lanzados al voleo desde Miraflores,
unidos a esa
serie de desaguisados generados continuamente por la Cancillería,
no han
hecho otra cosa que convertirnos en vecinos indeseables para el
mundo
civilizado.
Más
pronto que tarde, las naciones desarrolladas se darán cuenta
de que la
política exterior bolivariana es lo más parecido
a un capítulo de uno de los
libros de Sigmund Freud, y que ser canciller es como personificar
al
enfermero jefe del asilo de Charenton, del divino marqués,
a quien los locos
no le hacían caso. Triste papel este último y de
quien ahora lo encarna en
la Casa Amarilla, que en los años sesenta aparentaba más
orgullo e
independencia de criterio de lo que hoy exhibe. Las “revoluciones”
latinoamericanas son así de humillantes y arrasan sin piedad,
como huracanes
en el Golfo de México, con las reputaciones más
presuntuosas.
Pero en este
caso era un huracán más que anunciado, que a nadie
debía
agarrar por sorpresa, porque comenzó a gestarse cuando
el Presidente
venezolano montó una gigantesca operación de propaganda
allá en Mar del
Plata. El objetivo central era ocultar el fracaso del ALBA, la
alternativa
bolivariana para las Américas, una propuesta que nadie
(incluidos los
miembros de Mercosur) con excepción de Venezuela y Cuba,
se atrevió a
apoyar. Había que hacer mucho ruido para que esto no quedara
de bulto debido
a que el ALCA, que no estaba en agenda pero cuya presencia flotaba
por todas
partes, había concitado 29 adhesiones de igual número
de países del
hemisferio.
Cinco naciones
suramericanas se opusieron (Argentina, Brasil, Uruguay,
Paraguay y Venezuela) pero las cuatro primeras dejaron sentado
que sus
objeciones no obedecían a posiciones políticas o
ideológicas (como quería el
Presidente venezolano) sino a que acudirían primero a la
Ronda de Doha, en
Hong Kong, donde la OMC trataría los temas de los subsidios
agrícolas y los
aranceles proteccionistas. Por ningún lado se notó
un rechazo
propagandístico al ALCA, ni “al imperialismo norteamericano
o al
neoliberalismo salvaje”, porque las consignas populistas
y exageradas no
tienen cabida en el marco de una negociación macro comercial.
Ante el show
propagandístico del entierro del ALCA montado por el Gobierno
de Venezuela, injustificado desde todo punto de vista pero auspiciado
por
Kischner (para complacer internamente al público izquierdista),
al
presidente Fox, de México, no le quedó más
remedio que recordarle a los
anfitriones argentinos que 29 países asistentes a Mar del
Plata estaban
fielmente de acuerdo con seguir con el ALCA. Desde luego que ardió
Troya,
pero era lo lógico porque una golondrina no hace verano,
y Venezuela estaba
haciendo el papel de golondrina solitaria. La mayoría del
continente
americano había dejado solo a Chávez y se había
adherido a la propuesta de
Fox. Esta es la raíz del odio y no otra.
Pero
Fox, a la vez, le reclamó al presidente Kischner que habiendo
sido el
anfitrión hubiera tomado partido por uno de los bandos,
cuando las reglas de
la diplomacia imponen al dueño de la casa la iniciativa
de fomentar la
concordia y auspiciar los acuerdos entre sus invitados. Más
bien se colocó a
los argentinos ante un mitin político protagonizado por
un presidente
extranjero, uno apenas de los 34 asistentes a la cumbre, un acto
que provocó
posteriormente disturbios que afectaron una parte de la ciudad,
con pérdidas
materiales y una serie de heridos. ¿Había necesidad
de todo esto sólo para
complacer a uno de los ilustres visitantes?
El domingo pasado, el Presidente de la República le mostró
a sus seguidores
los videos de la cumbre, en los que incluso se observaba parte
de las
discusiones privadas de los mandatarios asistentes a Mar del Plata.
Luego,
se dedicó a criticarlos uno a uno, como si eso no fuera
dañino para nuestras
relaciones internacionales. ¿Cuántos enemigos nos
ganamos ese día? Además de
arremeter contra Fox, atacó al Gobierno de Trinidad y también
al resto del
Caribe, nos “auto expulsó” de la Comunidad
Andina ( “No tenemos nada que
buscar allí” ). ¿Quién quiere ser canciller?
El
Nacional es uno de los diarios mas importantes
de Venezuela. Los puntos de vista expresados no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
El Nacional el 16 de noviembre del 2005. Petroleumworld no se
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por sus colaboradores y columnistas de opinión y análisis.
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Venezuela 11 16 05
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