VenEconomía : Peligrosas
similitudes
Este 27 de febrero se cumplen 19 años del Caracazo.
En ese febrero de 1989, el aumento de 100% de los pasajes del transporte público,
producto del aumento de la gasolina, prendió la chispa de la más
dramática rebelión civil vivida en años en el país.
Este violento suceso dejó un trágico saldo social en pérdidas
de vidas, saqueos y destrucción de la propiedad privada y además,
dio paso al declive de 40 años del sistema democrático de Venezuela.
Décadas de erradas políticas económicas y sociales, especialmente
las del Gobierno de Jaime Lusinchi, dispararon a principios de 1989 una profunda
recesión que llevó a que la economía petrolera cayera (9,6%),
una maxi devaluación (de Bs.14,50:$ a Bs.43:$) y una inflación
galopante (81%), que sazonó el ambiente explosivo que llevó al
Caracazo.
Este suceso fue el germen que impulsó al movimiento insurgente que llevó 10
años después a Hugo Rafael Chávez al poder por los votos,
luego de un fallido intento de golpe de Estado contra el Gobierno de Carlos Andrés
Pérez en 1992.
Chávez, usó como bandera política la promesa de eliminar
esas distorsiones sociales y económicas acumuladas en 40 años de
democracia. Ese mensaje reivindicativo para la mayoría excluida, aunado
a un elocuente verbo y una imagen populista que encanta a las masas llevó a
Chávez a la Presidencia con un impresionante apoyo popular y una carta
casi en blanco para mejorar la situación socio-económica del país,
ostentando además ingentes ingresos petroleros.
Sin embargo, con casi 10 años en el poder Chávez, ha desperdiciado
todas esas ventajas, tratando de imponer un proyecto comunista que nadie le pidió y,
segregando a sus opositores. Y peor, ha desmontado al sector productivo del país
y ha colocado a la seguridad alimentaria en manos de crecientes importaciones,
sin cumplir con sus promesas de mejoras socioeconómicas sostenibles.
Chávez ha repetido (y agravado) los errores del pasado. Chávez
como Lusinchi, ha creado una ilusión de crecimiento y prosperidad a través
de un gasto público masivo, mientras que ha tratado de contener las distorsiones
resultantes a través de controles de precios y de cambio.
Ahora la historia se repite. La situación que registra el país
no es muy diferente a la que le dejó Lusinchi a Carlos Andrés Pérez
en 1989: la economía va en picada, escasez generalizada y un sistema de
control de precios en colapso, presiones inflacionarias profundamente mayores,
un enorme déficit de la Balanza de Pagos, reservas internacionales agotadas,
una carga de deuda inmanejable, un tipo de cambio oficial extremadamente sobrevaluado.
Además, con la popularidad de Chávez descendiendo y el descontento
popular en franco ascenso.
Las protestas y disturbios ya comienzan a ser el orden del día. Las tensiones
sociales están asemejándose peligrosamente a las existentes antes
del Caracazo, y no se sabe qué chispa podrá encender la mecha esta
vez.
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son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por VenEconomía,
el 27 de febrero del 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de los
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