VenEconomía:
“Descuidos” que destruyen el país
No hay sector, servicio o actividad económica que se haya salvado de retroceder años luz desde que Chávez asumió el poder. Desde la otrora eficiente PDVSA, hoy sumida en la ineficiencia e improductividad; pasando por el sistema de salud, el sistema de justicia, hasta el colapso inminente del
Sistema Eléctrico Nacional que amenaza con dejar al país en la oscuridad.
Los extremos de la mala gestión del Gobierno de Chávez son tales, que el mismo mandatario ha tenido que reconocer en menos de dos meses “fallas” en dos importantes sectores para la vida de los venezolanos. La primera, el 19 de septiembre, al declarar en emergencia al área de salud y reconocer que por un “descuido” unos 2.000 módulos de Barrio Adentro estaban en abandono. Y la segunda este domingo 25 de octubre, al reconocer que los graves problemas por los que atraviesa el sistema eléctrico del país se deben a “fallas en la planificación y en el mantenimiento, somos muy descuidados”. ¡Cosa más grave! Sobre todo para un gobernante que lleva más de diez años en el poder, y que ha tenido a su plena disposición y manejo discrecional un chorro de petrodólares, como casi ningún gobernante de Venezuela, y tal vez de Latinoamérica, haya tenido.
Pero, en esta oportunidad, Hugo Chávez tiene razón. La caótica situación del sector eléctrico nacional se debe casi en su totalidad a la falta de una planificación coherente en esta área por parte de su Gobierno, así como a la falta de mantenimiento y nuevas inversiones en generación, transmisión y distribución que viene arrastrando desde hace años, en especial en el último decenio.
La situación actual en el Sistema Eléctrico del País es consecuencia directa de la política del mandatario de descartar cualquier propuesta o proyecto que viniese de los gobiernos que le precedieron. Esta nefasta práctica chavista ha llevado a: 1) Que se desecharan proyectos coherentes en el área de hidro y termo electricidad. 2) Que la tradicional eficiencia gerencial de Edelca haya quedado en el olvido. 3) Que uno de los orgullos nacionales, Guri, la principal represa del país y la segunda de Latinoamérica, tenga actualmente ocho de sus 20 turbinas fuera de servicio, lo que ha mermado en 20% su capacidad. Y más grave aún que Guri esté a punto de sufrir un colapso de proporciones inimaginables en su sala de turbinas, que podría mermar en 60% la generación de electricidad, como lo informa la prensa del Estado Bolívar. 4) Que la ya ineficiente Planta Centro, mermase aún más su capacidad de generación, y que según informes de prensa, sólo le quede operativa una de las cinco turbinas que posee, y que ésta opere en el mejor de los casos por debajo de 60% de su capacidad de 400 Mw.
El caos en electricidad se debe también a la irracionalidad del Gobierno de Chávez de no sólo nacionalizar empresas del sector que venían siendo eficientes sino en prescindir de los talentos gerenciales, profesionalesy técnicos por motivaciones meramente políticas, y sustituirlos por militares o políticos afectos que poco saben de las áreas a gerenciar.
Todo ello unido a un vicio que parece bien arraigado en el chavismo, como es el de manejar de manera opaca los recursos que se le dan a administrar: Según informaciones de analistas, no se sabe en qué se ha invertido el 75% de los fondos destinados al sector eléctrico.
En lo que, de nuevo, no atinó el mandatario es en sus propuestas de solución a la grave situación de la industria eléctrica. Por ejemplo, no es con amenazas de cortarle el servicio al sector de los centros comerciales lo que devolverá la luz a los venezolanos, esto lo que hará es dejar sin empleo a miles de ciudadanos. Ni es una salida al colapso del sistema eléctrico conminar a dichos centros comerciales a tener sus propias plantas de generación, porque esta actividad es monopolio del Estado, y porque además las plantas diesel son altamente contaminantes.
Tampoco es una solución anunciar el tercer Plan de Inversiones desde 2007, que lo más seguro es que volverá a quedar en la nada como los dos que le antecedieron, arriesgando a devolver a Venezuela al atraso del siglo IX. El desarrollo del país se logra gobernando y no empeñándose a copiar fracasados proyectos de involución.

