VenEconomía:
¿Hacia donde apunta la brújula?
La semana pasada fueron intervenidos a “puertas abiertas” los cuatro bancos del Grupo Financiero Bolívar, propiedad del empresario boliburgués Ricardo Fernández Barrueco. Pero, lo de las puertas abiertas apenas duró dos días.
Este lunes, se publicó en Gaceta Oficial el decreto de liquidación de dos de estos entes: el Banco Canarias y Provivienda (Banpro) y la orden de intervenir, ahora a puertas cerradas, con miras a ser “rehabilitados”, los otros dos: Bolívar Banco y Banco Confederado.
De lo que se conoce de este caso, está el hecho de que la acción en contra este grupo financiero estaría legalmente justificada, dado que gran parte de su cartera estaba compuesta por autopréstamos. También se sabe que el Grupo Bolívar, al igual que otros grupos financieros “emergentes”, surgió y se consolidó bajo el amparo y sombra del Gobierno de Hugo Chávez. Además, se conoce que un importante porcentaje de los depósitos de este Grupo lo aportaron entes del sector público. Según se informa, el Grupo Bolívar detentaba el 7,3% de los depósitos totales de la banca privada, y 18% de los depósitos del sector público en la banca privada. Según el diputado de Podemos, Ismael García, a ese último porcentaje se le debería sumar las colocaciones overnight, con lo cual las colocaciones del sector público en los bancos del Grupo Bolívar llegarían a 30% del total que éste tiene en la banca privada.
Cabe mencionar que en el caso de los dos bancos en proceso de liquidación los dineros de la mayor parte de los depositantes están cubiertos por Fogade (el 97% de Banpro y el 92% del Canarias).
Algunos analistas sugieren que detrás de la decisión de liquidar o de intervenir a puertas cerradas las entidades del Grupo Bolívar, se esconde la necesidad del Gobierno de ocultar la ingente corrupción que supuestamente involucraría a personas cercanas a Miraflores.
Otros analistas plantean diversas hipótesis para esta decisión de Sudeban.
Una de éstas es que con el caso de Fernández Barrueco se habría iniciado una purga final dentro del chavismo, similar a la que hizo Fidel Castro en su momento. Esta hipótesis sostiene que el Gobierno sí estaría dispuesto a acabar con la corrupción financiera que se habría gestado (con su anuencia) dentro de sus filas. Quienes así piensan, afirman que las acciones de depuración también podrían alcanzar a los grupos de Pedro Torres Ciliberto, José Zambrano, y el de algunos boliburgueses más. Quienes descartan esta posibilidad, insisten en que Hugo Chávez no irá tan lejos pues es difícil que el mandatario tenga en mente tomar medidas más severas en contra de sus círculos más cercanos.
Otra hipótesis es que éste sería el primer paso hacia la nacionalización del sistema financiero, incluyendo bancos, compañías de seguro y casas de bolsa. Los defensores de esta tesis señalan tres indicios de que por allí van los tiros.
El primero, es la investigación abierta en contra de varias casas de bolsa que operan en el mercado permuta. El segundo, es la orden lanzada este domingo por el Presidente de crear una compañía de seguros del Estado para acabar con la contratación de pólizas de HCM de las compañías de seguros privadas por parte del sector gubernamental. Y el tercero, la proclama presidencial también de este fin de semana: “Les digo a todos los banqueros privados, el que se resbale pierde, el que se resbale le voy a quitar el banco del tamaño que sea”. Incluso, el mandatario amenazó con nacionalizar a todo el sistema financiero, sin que le tiemble el pulso.
Una tercera hipótesis sostiene que el encarcelamiento de Fernández Barrueco es una pantalla montada por el Gobierno, al igual que lo fue llevar a la cárcel de la policía política de la Disip a Lina Ron, por el ataque a Globovisión. Los que plantean esta tesis afirman que con el caso de Fernández Barrueco se pretendería dar al mundo la imagen de que el Gobierno sí está luchando con la corrupción y averiguando los orígenes de los enriquecimientos intempestivos y no justificados.
Amanecerá y se verá hacia dónde apunta la brújula...

