Omar Zurita, ingeniero de PDVSA, o alguien que se ha hecho pasar por el, ha publicado un artículo en Aporrea en el cual expone algunas quejas en torno a la PDVSA de Hugo Chávez, las cuales son dignas de comentar.
Comienza por decir que tiene “7 años de graduado” y que comenzó a trabajar en entes de Estado que no menciona (cuales serían?) y, finalmente, entró a PDVSA. Al inicio de su artículo hace un comentario revelador. Dice que decidió trabajar para el estado “para devolverle al país los conocimientos obtenidos gratuitamente”. El autor parece pensar que la única forma de hacer esto es trabajando para el “estado”. Confunde al Estado con la Nación. Parece pensar que si uno trabaja en el sector privado no está trabajando para la nación. Se equivoca.
Dice que llegó a PDVSA cuando se estaban “desmontando viejas estructuras verticales” y se estaba “humanizando la empresa”. No se a que se refiere pero sospecho que habla de la conversión de PDVSA en una sola empresa, en un monopolio estatal, figura que ha sido funesta en todos los países donde se ha implantado. No se tampoco que querrá decir con “humanizar” la empresa. Haber botado los mejores 22.000 empleados para reemplazarlos con 100.000 reposeros no es, precisamente, lo que yo llamaría “humanizar” la empresa. Parecería más bien que putearon la empresa.
Dice el desconocido autor que, en los cinco años que lleva en PDVSA, ya ha vivido “5 estructuras organizativas diferentes”. Sin embargo, su preocupación se dirige al deterioro de las condiciones de los trabajadores. Se lamenta de la desaparición de los comedores, de los cafetines, de los retardos en los reembolsos del seguro médico, de la falta de entrenamiento. Habla como un sindicalista, más preocupado por sus condiciones de “trabajo” (comida, cafecito, etc) que de la situación de la empresa como tal.
Sigue exponiendo “su caso”, como si ello fuera lo importante para el futuro petrolero de la nación, no me embromen. Dice que en 5 años solo ha habido tres ajustes por inflación que han llevado su sueldo base de 1800 a 2750 (bolívares?, pesos?, rupias?). Alega que no ha recibido ninguna promoción. Dice, y esto si es importante, que ningún profesional de más de 5 años de experiencia, a pesar de tener maestrías, gana más de 700 dólares al mes. Será cierto esto? Porque si es cierto, PDVSA es una quincalla y ello explicaría el alto nivel de corrupción que existe entre sus cuadros.
Dice el anónimo que se hace pasar por un tal Zurita que recientemente han renunciado más de 20 ingenieros “de primera”, personas realmente comprometidas (con qué? , con la empresa o con la revolución? ). Ahora, dice el autor, estos renunciantes son tildados de “traidores” y “contrarrevolucionarios” por gerentes “reaccionarios”. Le comento al autor que este lenguaje de contrarrevolucionario, reaccionario, etc, es algo que ofende a los verdaderos petroleros, quienes trabajaron en PDVSA por la empresa, por la nación, sin gitar “patria, socialismo o muerte”, sin vestirse de rojo y sin hacer maniobras ridículas contra la invasión estadounidense.
Ahora, dice el cobarde que no se atreve a firmar con su nombre, “yo también me voy a tener que ir”. Al principio de su artículo hablaba de servir al país en sus momentos de crisis, todo nobleza, pero ahora dice que no, que el espera que el país le retribuya su trabajo debidamente. Se pregunta: como quedo yo ahí? Donde quedó su espíritu de sacrificio?
Tiene razón el anónimo al quejarse de que PDVSA ya no hace lo que debe hacer, buscar, producir, refinar y vender petróleo sino que se dedica a vender comida, a hacer casas y a sembrar. Denuncia que se contratan asesors internacionales por miles de dólares mensuales y a los criollitos no les quieren pagar lo que valen. Por eso, dice el autor, muchos profesionales con maestrías y doctorados estan hoy “manejando taxis o vendiendo comida como cualquier buhonero”. Eso si me suena raro.
Termina el ingeniero que dijo llamarse Zurita (pero que no es Zurita, segun dice Zurita) diciendo algo lamentable, que explica porque PDVSA está como está. Dice: “espero que esto llegue a manos del Presidente Chávez, para ver si se corrige a tiempo, antes de que suframos otra estampida, ya no de arrogantes meritócratas, sino…de valiosos profesionales”. Mira mijo, el presidente Chávez no va a corregir nada por una razón muy sencilla, porque él es el culpable de la situación. Si no puedes ver esto, que es elemental, estás totalmente fuera del perol. No seas rastrero. Quítate ese rancho de la cabeza.
Luego, deja de usar la palabra meritócrata como si fuera una de las vulgaridades que Chávez evacua a diario. Ser meritócrata significa tener éxito en base a conocimientos, dedicación y responsabilidad profesional, no andar vestido de rojo con un fusil de madera en la mano, como un bolsa.
Como te llames, deja de lamentarte por lo que has debido saber que iba a suceder. Como dicen en el 23 de Enero:
Asume tu barranco.