Para el jueves 5 de agosto, la Asamblea Nacional tenía programado aprobar en segunda discusión una Ley de Bolsas Públicas de Valores, con la cual se crearía una estructura que se dice será una Bolsa de Valores, pero que en realidad no lo será.
Según la nueva Ley, que “complementaría” la Ley de Mercado de Capitales, se crea una Bolsa de Valores donde se negociarían los papeles que emita la República.
Cabe aclarar ¿qué es una Bolsa de Valores? Se trata de un sitio donde se reúnen los representantes de todos los que quieren comprar títulos valores, y todos los que quieren vender títulos valores, creando una especie de “mercado perfecto”, donde se fijan los precios en función de la oferta y la demanda globales.
Una de las características más apreciadas de este mercado es que quienes representan a los vendedores y los compradores, son éticos y están ampliamente calificados para garantizar la confidencialidad y transparencia de las transacciones. Además, son profesionales muy bien preparados y capacitados para asesorar y defender los derechos de las personas, empresas o instituciones que representan.
El caso es que en la nueva Ley, sería la banca pública la que representaría a los vendedores y compradores, en sustitución de los expertos de la sexagenaria Bolsa de Valores de Caracas. Como es público y notorio la banca pública no se ha caracterizado ni por la transparencia, ni por la eficiencia, ni por sus conocimientos especializados. Menos aún, podrían garantizar la confidencialidad, sobre todo en estos tiempos donde el Gobierno se ha autodesignado el derecho de tener injerencia en todo espacio privado. Es de pensar que esta Bolsa Pública de Valores será un nuevo instrumento de control y de inquisición, donde imperaría la falta de transparencia y la arbitrariedad.
Ahora bien, saltando estos problemas, y partiendo del supuesto de que esta nueva institución del Gobierno pueda funcionar, tampoco se le ve el sentido de crear una instancia paralela a la Bolsa de Valores que tiene 63 años sumando experiencia. ¿Por qué ahora se le excluye de la negociación los de títulos de deuda del Estado?
Para algunos, se trata de una continuación de la campaña en contra de las casas de Bolsa y de los corredores, emprendida por el Gobierno a raíz de que se disparara el tipo de cambio del mercado permuta y se desatara una mini crisis bancaria en noviembre de 2009, que involucró a banqueros afectos al Gobierno.
Desde entonces, el Gobierno viene culpabilizando a terceros de las crisis cambiaria y bancaria, y esquivando que la misma es de su plena responsabilidad, debido a una errada política cambiaria y a la falta de supervisión de los mini-bancos surgidos con el auspicio del mismo gobierno.
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Petroleumworld Venezuela 10 08 2010
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