Leyendo
el domingo 17/12 (al compás de la cadena radial revolucionaria,
qué ladilla) el reportaje de Medina titulado “Expediente:
lo piden las bases” (El Universal, p. 1-17), nos enteramos
que las “bases revolucionarias” proponen “11
ejes de acción que abonarán el terreno al socialismo:
1. La aceleración en la transformación del Estado;
2. La municipalización del poder popular;
3. La lucha a muerte contra la corrupción y la burocracia
[¿sería un suicidio?];
4. La aplicación y profundización de la economía
social y colectiva;
5. La transformación de las empresas del Estado en empresas
de producción social;
6. La industrialización sobre la base de un nuevo enfoque
de la sociedad;
7. La aceleración de la guerra contra el latifundio;
8. La eficiencia y eficacia en los programas de vivienda;
9. La implementación de un nuevo modelo educativo;
10. La institucionalización de la ética y moral
revolucionarias;
11. La lucha porque las bases del chavismo sean convocadas al
debate para la conformación del partido único…“
Estas
líneas son ampliadas, en el ámbito popular, por
la “opción de rescatar sistemas autóctonos”
-- como “los esquemas de organización social y
de producción de las etnias indígenas y de las
comunidades afrodescendientes”
Mientras
que en los económico se contemplan “propuestas
más elaboradas” como el mercado de las equivalencias.”Es
un modelo que se basa en el modelo matemático de matrices
en el que para cada producto se toman sus variables –costo
de producción, materia prima, etcétera—y
se establece una equivalencia de valor con otros productos.
Esto permite generar transacciones de corte más justo,
más allá de la plusvalía del capitalismo”.
Estos
planteamientos nos merecen un comentario, dentro del espíritu
constructivo de la invitación al debate. Nuestras observaciones
preliminares de refieren a los siguientes aspectos.
La
organización social y económica de las etnias
indígenas y los afrodescendientes.
Va a llevar un buen tiempo mientras se completen los estudios
para conocer exactamente la organización familiar de
las principales tribus venezolanas, si es que se desea rescatarlas.
Recordemos que los “revolucionarios” empezaron hablando
para la nueva Constitución de los “dialectos indígenas”
– lo que era una muestra de ignorancia y racismo, que
advertimos en su tiempo.
No
vayan a terminar permitiendo el matrimonio entre primos [como
acostumbraron los guaraúnos con sus familias “extendidas”]
o facilitando las “bullas” entre los cimarrones…
El
mercado de equivalencias
Hemos expuesto antes nuestra opinión sobre este mamotreto
innecesario. Sin embargo, queda por aclarar la intención
teórica. Porque está la experiencia del “Mercado
Global del Trueque” (tipo Argentina, España), donde
hay en cada caso una negociación entre las partes, de
acuerdo a su disponibilidad y conveniencia, y esta propuesta
marxista basada en las horas de trabajo calculadas (según
una contabilidad social casi imposible) y aceptada solo por
los países participantes (hasta ahora ni Cuba lo hace)
– según se propone en la explicación de
Peters, el maestro de Dieterich.
Y
que para eliminar la plusvalía “más allá
del capitalismo” – cuando justamente este punto
es uno de los primeros en cuestionarse en el venidero debate,
si es que ocurre.
La
redistribución del ingreso
Casi todas las “líneas de acción”
de las bases apuntan en un mismo sentido: aumentar la participación
de los trabajadores en la renta nacional. Desde hace tiempo
venimos machacando que toda la explicación de la historia
se entiende bien como una lucha entre grupos por la apropiación
del valor agregado en una región o país, que no
es lo mismo que la eliminación de la famosa “plusvalía”.
A
nuestro juicio la explicación de Marx está chucuta,
en el siglo XIX no le paraban bola a los consumidores, que son
parte integrante de la nueva distribución de la riqueza.
Así que solicitamos a “la base” que consideren
además a las amas de casa que van al mercado, a los que
tienen empleo pero también debe pagar sus servicio de
agua, luz, colegio y salud, porque ellos también existen
en la repartición de los panes. Por intermedio de los
precios de los bienes y servicios.
Esto
del capital y el trabajo tuvo vigencia en 1848, existen ahora
nuevas situaciones que debería reformarse con nuevas
mitologías. No hacerlo sería un simple abuso por
parte de los trabajadores, que son un solo factor de la piñata.
Alberto
Méndez Arocha
es Ingeniero Mecánico con un Doctorado en Derecho y Economía
de la Energía. Es Individuo de Número de la Academia
Nacional de Ingeniería y del Habitat.
Nota del
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