Tiro por la culata
No hubo ninguna sorpresa al recibir la noticia de que el Presidente de Honduras había sido depuesto y enviado a Costa Rica. Se venia venir desde hace algunas semanas cuando acelero un referéndum sin ningún apoyo de ninguna fuerza política, ni siquiera contaba con la mayoría dentro de su partido político y la pasada semana cuando tanto la Corte Suprema de Justicia, el Congreso de la República y el Consejo supremo Electoral, se opusieron a la iniciativa del presidente alegando inconstitucionalidad. Así y todo el presidente quiso hacer el referéndum contra viento y marea y pidió ayuda a venezuela donde le fabricaron el material electoral y enviaron a unos asesores para todo el proceso logístico del inconstitucional referéndum. Obviamente, cuando a los militares Hondureños les dijeron que apoyaran el proceso a darse ente domingo, dijeron que no, muy simple se apoyaban en que no son defensores de ningún gobierno, si no de la constitución de la República. La acción militar igualmente es totalmente condenable ya que el poner preso al presidente tampoco es constitucional, se ha debido dejar seguir al ejecutivo su curso y llevar al referéndum a que fuese obvia su ilegalidad, al no estar controlado por la Institución Electoral, si no por el mismo ejecutivo, es de una invalido y sin ninguna legalidad. Sin embargo , tenemos que decir que tanto los militares que se cubrieron las espaldas por sus acciones y actuaron bajo un manto de legalidad, y cumpliendo ordenes judiciales detuvieron al presidente y los políticos que asumieron el control del ejecutivo bajo el vacío de poder al presentar Zelaya su renuncia, actuaron legalmente y al pie de la letra de la constitución. Va a ser muy difícil que la comunidad internacional pueda revertir los hechos ya que están todos muy cuidadosamente respaldados legalmente. Por lo que vemos ya las fuerzas civiles, políticas y militares de los países de latinoamerica despertaron y no se comen mas el cuento populista de los presidentes elegidos constitucionalmente que quieren perpetuarse en el poder, y a cuenta de una supuesta revolución, comienzan a cambiar las reglas de juego, a diestra y siniestra según su conveniencia amparados por una supuesta voluntad popular. Y como dice el refranero popular, "Fue por la lana y salió trasquilado".