Nadie
puede negar la división ideológica de Venezuela.
La verdad está allí y hay que aceptarla con todas
sus consecuencias.
Ahora
bien, lo que no puede admitirse es que los llamados “enemigos
del gobierno” se hayan convertidos en “enemigos del país”,
al punto de que figuren como los autores de los “affidavits” (declaraciones
juradas) destinados a producirle daños a Venezuela, a destruir
sus riquezas; que actúen como los solicitantes exitosos de
medidas cautelares contra nuestros intereses. Se trata de quienes
falsean en juicio las realidades para perjudicarnos; presentan informes
en su calidad de ex funcionarios públicos, altamente calificados
en virtud de los cargos que desempeñaron, malinterpretando
la legislación venezolana y sosteniendo como valederas tesis
que nunca han sido reconocidas por nuestro ordenamiento jurídico.
Es a tales personas a las que denominamos “Los Abogados de
la Contraparte”, cuya actuación no se limita a ser contraria
a un régimen político, sino que es adversa al Estado
Venezolano, al país, a la patria.
Justamente
al mencionar este último nombre surge la necesaria
asociación con el delito de traición a la patria, porque
es en el mismo en el cual debería encajar la calificación
de su conducta.
Bien
sabemos que la “tipicidad” de nuestro Código
Penal se quedó apegada a conceptos elementales según
los cuales, tal delito es solo el que se refiere a los actos políticos
relativos a la rebelión, a los alzamientos, a las confrontaciones
armadas y, no a otras formas menos violentas -pero algunas veces
más perversas- como lo es la alianza con la “contraparte” en
juicios en los cuales lo que se discute está vinculado con
nuestra soberanía. El ejemplo de una conducta lesiva a Venezuela
está presente en el hecho de que en cada una de las demandas
que las grandes empresas transnacionales ha ejercido contra Venezuela
en los tiempos recientes, actúan nuestros compatriotas como
expertos dando así su aporte para que se lesione nuestro patrimonio
y se provoquen daños a los recursos destinados a nuestro desarrollo.
Hay
que plantearse hasta donde llega la legitimidad de la conducta
de los abogados que apoyan los infundados ataques jurídicos
que se hacen al país como entidad, independientemente de la
postura política que se asuma, cuando en los juicios contra
Venezuela, actúan como abogados de la contraparte.
Hildegard
Rondón de Sansó,
ex-magistrada de la Corte Suprema de Justicia. Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.