Alberto
Méndez Arocha :
Que bolondronas tan
cuadradas, indigenas
afrodecendientes (Zambos)!
Recientemente
dos destacadas escribidoras, Carolina Jaimes Branger y Ana Black,
se refirieron a dos aspectos de la propaganda política
del gobierno venezolano que ilustran notoriamente sobre el camino
por andar del socialismo XXI: el nuevo juego de metras (en el currículo
educativo) y la nueva discriminación social (en una planilla
de empleo).
En
cuanto a Jaimes, evidentemente los asesores cubanos están
empecinados en darse cabezazos contra la pared, no aprenden. Ya el
propio camarada Fidel advirtió que el hombre nuevo es un concepto
contra-natura, va contra el instinto humano de supervivencia, Darwin
y Marx lo difundieron igualmente en su momento.
Se
ha tratado de aplicar, de promover hasta la saciedad, y no ha sido
posible.
Lean la historia o pregúntenle a un obrero de
Sidor de los que están en huelga o a cualquier trabajador
necesitado u opulento si está dispuesto a entregar de lo suyo
para ayudar al prójimo, y recibirá la seña de
anda a lavarte ese paltó. Dirá como los chinos, que
será después que consigan finalmente su carro, o su
televisor, o su vivienda. Es la ley natural. ¿Por qué lo
hacen los asesores? – porque la propaganda política
vale más que mil batallas… Otra versión pantalla.
Quedaremos,
junto con el pueblo cubano y norcoreano, los únicos
nuevos pobres del mundo, como los que nunca aprendimos de la experiencia
ajena de los movimientos socialistas contemporáneos que abandonaron
tales paparruchadas. Mientras los dirigentes revolucionarios acumulan
tierras y mansiones en corrupto egoísmo y enseñan a
los pobres a ser generosos.
El
otro trazo –reseñado por Black-- es la promoción
de los indígenas o los negros como entidad racial, es un esfuerzo
por ganar electores dentro de la población pobre. Para empezar,
vano esfuerzo porque en Venezuela quedan pocos indios, aparte de
los guajiros y algunos guaraúnos, a diferencia de las poblaciones
en los países andinos. Los negros puros son también
escasos, especialmente en los Llanos y Andes, exceptuando las agrupaciones
costeñas, cuando se concentraron para el trabajo agrícola,
como aconteció en las Antillas, especialmente en Haití,
donde sucedió la primera guerra social a comienzos del XIX
como consecuencia de la Revolución Francesa.
De
resto la mayor parte de la población venezolana ha sido
y seguirá siendo mestiza, café con leche, con uno que
otro blanco que no es llamado en otras latitudes siquiera blanco,
sino latino o sudaca.
Para
mí que los que aplican el término afrodescendiente
es que han visto mucha televisión gringa, seguro que también
le dicen a los caribes pirañas y tienen haciendas en Barinas
con empalizadas de madera pintaditas de blanco tipo Ponderosa Texan
Ranch, con un racismo y un resentimiento de origen colonial que los
hace imitar las costumbres de las élites pitiyanquis, como
mecanismo de ascenso social.
Mueran
los blancos aunque sepan leer y escribir, dicen que repetían
los saqueadores de Boves y Zamora, ¡il Fascismo è la
grandeza de la nostra gioventù!
Alberto
Méndez Arocha es Ingeniero Mecánico con un Doctorado
en Derecho y Economía de la Energía. Es Individuo
de Número de la Academia Nacional de Ingeniería y
del Habitat. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
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