Domingo Alberto Rangel :
¿ Entregaremos la Faja del Orinoco?
La gran crisis económica que em- pezó a hacerse sentir en el mundo en 2007 y
2008 encuentra a Venezuela convertida en un emirato petrolero. Hace 80 años,
cuando se pro- dujo la crisis de 1929, nuestro país era una República rural.
Cuando decimos que la Venezuela de hoy es un emirato nos referimos, ante todo, a la estructura productiva y a las singularidades dinámicas que caracterizan a la Venezuela de hoy y a las que caracterizaban a la de hace 80 años. Nuestra República es un país monoproductor y monoexportador, de alto rendimiento y alto ingreso, pero que sólo produce petróleo. Hay un dato elocuente, el 80% de las necesidades del país en materia de alimentos y de insumos para la industria se resuelven mediante las impor- taciones. Es por ello divertido oír a los jerarcas del régimen hablando, con el pecho abombado, de la soberanía alimentaria.
Es la Venezuela de hoy, quién lo duda, más rica, más adelantada y más ilustre
que la de 1929, pero es también más vulnerable.
En 1929 sólo importábamos trigo, cebada y otros cereales que necesitan climas
fríos como los del Norte para crecer, hoy importamos las ya citadas cuatro
quintas partes de nuestras necesidades. Para subvenir a tales necesidades por la vía de la importación se requiere una entrada de divisas que no es aquella que nos dejará la crisis. Se calcula que los ingresos internacionales corrientes van a caer a la cuarta parte. De 200 millones diarios se reducirán a menos de 50, según han adelantado algunos investigadores.
Los requerimientos de insumos en las pocas industrias que subsisten o han
prosperado en nuestro suelo exigen también divisas para poder ser traídos al
país. Ambas cuentas, la de alimentos y la de materias primas para la industria,
no bajan de 25 mil millones de dólares. Otro tanto, y la cuenta ya sube a 50 mil
millones de dólares, se gasta en productos acabados y en otros rubros. La cuenta de las importaciones aumenta tanto hasta llegar a los 60 mil millones de dólares al año. Si hubiere alguna exageración en este cálculo, hecho mientras la máquina corre sobre el papel, no altera ella las magnitudes de fondo. Hasta ahora no sólo financiábamos todas las tiránicas exigencias de la importación para un país que sólo produce petróleo y derivados y tiene aquellas otras actividades que acompañan al petróleo o que lograron el milagro de subsistir o prosperar.
Venezuela no puede afrontar el gigantes co-déficit de su cuenta corriente en el campo del intercambio internacional que impone la crisis. Ni siquiera
apretándose el cinturón, que entre nosotros es una simple frase pronunciada más por los pillos que por ingenuos. Aun cuando nos convirtamos en una reproducción viva de Gandhi no llegaríamos a enjugar el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Todo lo que se diga en materia de ahorro es hipócrita o falso.
Aquí no hay, no habrá y no puede haber ahorro porque el petróleo ha construido en Venezuela una sociedad ligera, derrochadora y manirrota. Por más que se insista en que debemos "sembrar el petróleo", implantar hábitos ahorrativos, ser austeros y probos, sabemos que con una sociedad así, es pura paja patriótica que vale lo que cualquier desecho.
Venezuela no puede afrontar la crisis que viene -gravísima como ninguna y mortal como pocas - reduciendo importaciones en la magnitud que se necesitaría para alcanzar el equilibrio en las cuentas internacionales dentro de las nuevas condiciones, ni que nos convirtamos en una mezcla de Gandhi con Francisco de Asís, lo cual es imposible.
Sólo tiene Venezuela una opción: elevar la entrada de capitales internacionales
y volver superavitaria la cuenta de capital, tanto como la cuenta corriente sea
deficitaria. No hay otra salida para una sociedad hipócrita, derrochadora y
liviana que ofrecer la Faja Petrolera del Orinoco a los mejores postores. El
problema es que Venezuela ya no es tan valiosa desde el punto de vista
petrolero.
Domingo Alberto Rangel es un veterano politico de izquierda radical venezolano, autor de variados articulos y libros. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este articulo fue originalmente publicado en Mundo, el Jueves, 08 de Enero de 2009. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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Petroleumworld 14 01 09