Daniel
Ortega asumió como Presidente de Nicaragua
ABN
MANAGUA
Petroleumworld.com.ve 11 01 07
El sandinista Daniel Ortega se convirtió este miércoles
en presidente de Nicaragua, tras ser juramentado en el cargo ante las
principales autoridades del país, y de 15 jefes de Estado y representantes
oficiales de 65 países.
Ortega,
ganador de los comicios del 5 de diciembre pasado, recibió la
banda presidencial en una ceremonia solemne celebrada en la Plaza de
los No Alineados Omar Torrijos, contigua a la sede de la Asamblea Nacional,
y en medio de salvas de artillería.
La
cinta con los colores azul y blanco de la bandera nicaragüense,
le fue entregada por el presidente del poder legislativo, René
Núñez, quien a su vez la recibió de manos del mandatario
saliente, Enrique Bolaños.
En
el concurrido acto de traspaso de poderes, que inició con la
danza El Gueguense, pieza emblemática del folclor nicaragüense,
también fue juramentado el vicepresidente Jaime Morales Carazo.
Ya
convertido en presidente, Ortega tomó la promesa de ley «ante
la memoria de nuestro general Hombres Libres Augusto C. Sandino»,
a los miembros de su gabinete y a los jefes de la Policía y del
Ejército.
El
flamante presidente entregó posteriormente la Medalla de la Unidad
Latinoamericana Nicaragua Libre a los dignatarios que asistieron a su
toma de posesión.
Entre
las personalidades que viajaron a Managua para la toma de posesión
de Ortega, el interés mediático estuvo concentrado la
mayor parte del tiempo en los presidentes de Venezuela y Bolivia, Hugo
Chávez y Evo Morales, respectivamente. Ambos mandatarios sudamericanos
ingresaron juntos a la Plaza de los No Alineados, y ocuparon sillas
contiguas durante el acto. Al lado de Morales se encontraba el presidente
electo de Ecuador, Rafael Correa.
La
delegación cubana estuvo encabezada por el vicepresidente del
Consejo de Estado, José Ramón Machado Ventura, quien horas
antes de la ceremonia transmitió a Ortega un saludo personal
del presidente de Cuba, Fidel Castro, y del primer vicepresidente, Raúl
Castro.
Ortega,
quien estuvo al frente de los destinos de Nicaragua entre 1979 y 1990,
participó junto a los jefes de Estado de Venezuela y Bolivia
en un acto popular en la Plaza de la Fe Juan Pablo II, la cual resultó
pequeña para acoger al medio millón de personas que acudieron
a celebrar la investidura del líder sandinista.
La
primera presidencia de Ortega en Nicaragua, a la que llegó mediante
la revolución sandinista que puso fin a 45 años de dictadura
de la dinastía de los Somoza, estuvo marcada por un conflicto
bélico impulsado por Estado Unidos para derrocarlo.
Ortega
se ha convertido en estos momentos en la esperanza del pueblo nicaragüense
de salir de la pobreza y de los embates del imperialismo.
«Esperamos
trabajar en paz, tranquilos, queremos vivir felices al lado de nuestros
hijos y nuestra familia», declaró a la AFP José
Marcial Díaz, un ex combatiente del ejército, llegado
del norteño departamento de Matagalpa a Managua.
Campesinos,
jóvenes, mujeres, niños, viejos combatientes y simpatizantes
sandinistas celebraron en la Plaza de la Fe Juan Pablo II el retorno
de Ortega a la primera magistratura de Nicaragua.
Un
despacho noticioso de AFP reflejó las reacciones de alegría
y esperanza por Ortega. «Vinimos a respaldar a Daniel porque es
él presidente de los pobres y tenemos la esperanza que nos va
a ayudar a salir adelante», dijo Brenda Pérez, una maestra
de 32 años del norte del país que viajó hasta Managua
para celebrar el retorno del líder sandinista.
«Estamos
felices porque Daniel es la opción para salir de la pobreza.
Los últimos gobiernos no sirvieron para nada, saquearon el país
y se robaron nuestros impuestos, mientras la gente de moría por
falta de una pastilla», manifestó Sonia Siles, una ama
de casa de 57 años proveniente de la capital nicaragüense.
«Estamos
alegres por el regreso de Daniel porque mejorará nuestras vidas»,
aseguró, por su parte, Esmelda Díaz, una doméstica
del norteño de Matagalpa.
La
muchedumbre llegó a la plaza portando con orgullo las banderas
rojinegras del FSLN, creado en 1961. A la celebración se unieron
discapacitados, campesinos pobres que otorgaron el 5 de noviembre su
voto a Ortega «porque estaban cansados de pasar hambre»,
dijo Javier Zabala, un hombre menudo de 37 años de Condega, al
norte del país.
Otros,
como Isabel Martínez, de 64 años, esperan que el nuevo
gobierno sandinista «erradique completamente» a los expendedores
de droga que corrompen a niños y jóvenes de la capital.
Para
este jueves, los presidentes Ortega y Chávez suscribirán
varios acuerdos de cooperación y la adhesión de Nicaragua
a la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe
(Alba), que auspician Venezuela, Cuba y Bolivia.
ABN
10 01 07
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