El
31 de marzo pasado, los convenios operativos cumplieron
un año desde que formalmente fueron convertidos
en empresas mixtas a través de la firma de memorandos
de entendimiento, similares a los que antes de mayo suscribirán
los socios de la Faja del Orinoco.
No
obstante, y a pesar de que su ejercicio fiscal arrancó el
1° de abril de 2006, el camino emprendido desde entonces
se ha convertido en una suerte de carrera de obstáculos
legales y administrativos que ha impedido su funcionamiento
pleno.
El
presidente de la Corporación Venezolana de
Petróleo (CVP), Eulogio Del Pino, informó que
de los 21 contratos de compraventa de hidrocarburos que
se debían suscribir como último paso legal
para iniciar la facturación de las empresas mixtas
sólo faltan dos por firmar: el de Petrodelta y
el de Lagopetrol, compañías en las que
participan Harvest-Vinccler y Hocol, respectivamente,
en las áreas Monagas Sur y B2X 70/80.
Según explicó Del Pino, estas compañías
están a la espera de la publicación en
Gaceta Oficial de los instrumentos jurídicos que
debe emitir el Parlamento para autorizar su constitución.
Papeles
y más papeles
En abril de 2005, el Ministerio de Energía y Petróleo
instruyó a Pdvsa a migrar a empresas mixtas los
32 convenios operativos que había celebrado con
compañías privadas como parte de la apertura
petrolera. Con ello dio el primer paso para ajustar esos
negocios a los términos de la Ley Orgánica
de Hidrocarburos vigente desde 2001.
Transcurrió casi un año hasta que el 31
de marzo de 2006 venció el plazo para negociar
y se firmaron 21 memorandos de entendimiento que comprometieron
a los socios a migrar.
Así, a partir del 1° de abril se inició su
ejercicio fiscal, pero éste no ha podido ser concretado
debido a que los pasos legales y administrativos restantes
-constitución y registro de las empresas, incremento
del capital original y firma de los contratos de compraventa
de hidrocarburos con Pdvsa- demoraron meses en formalizarse,
sumándole a esto aprobaciones de las casas matrices
de las petroleras involucradas y cambios de nombre de última
hora.
Estas
trabas no sólo complicaron la logística
administrativa sino también operativa de las empresas,
obligando a las partes a asumir costos por separado:
la CVP cancela la regalía al Estado, mientras
que los privados corren con el resto de los costos y
gastos de funcionamiento de las empresas para luego entregar
las facturas a Pdvsa.
Del
Pino prometió en marzo que antes de abril
esta situación sería solventada, saldándose
las deudas pendientes y declarándose los dividendos
del ejercicio concluido para administrar los negocios
correctamente. Se espera que, en forma paralela a la
cesión de operaciones al Estado de las asociaciones
de la Faja, el proceso se complete en los próximos
días.
Superados
los obstáculos burocráticos,
a los socios de las empresas mixtas les tocará volcarse
al tema operativo con la finalidad de revertir la disminución
que acumula la producción de crudo de estos negocios.
La
falta de inversiones en exploración y producción
ha derivado en un descenso sostenido de la producción
desde 2005 para terminar con 330 mil barriles diarios
en la actualidad, unos 20 mil b/d por debajo de la meta
del año, que es de 350 mil b/d.
No
obstante, si se toma en cuenta que al momento de la
migración en 2006 se fijó la meta de
añadirle 100 mil b/d de crudo a esos campos y
aportar gas adicional al mercado interno en el transcurso
de un año, la operación de las 21 empresas
en conjunto dista de lo programado.
El
Universal 25
04 07