Café frío
y cabezas calientes deja gigantesco apagón en Colombia
Por
Henry Orrego
AFP
BOGOTA
Petroleumworld.com.ve 27 04 07
El apagón que este jueves afectó al
70% de Colombia, dejó miles de tazas de "tinto" (café negro)
sin servir, mientras en la exclusiva zona rosa del norte de Bogotá los
dueños de los restaurantes se tomaban la cabeza con las manos ante las
previsibles pérdidas.
Más allá de los cientos de personas que quedaron atrapadas en los
ascensores y del caos en el tráfico por la suspensión de los semáforos
en las principales ciudades, la emergencia no tuvo consecuencias mayores, pero
si dejó preocupados a comerciantes y empleados.
"Estamos vendiendo algunos de nuestros cafés, pero no todos porque
no podemos servirlos fríos", dijo sonriente Andrea, tras el mostrador
de una tienda de Juan Valdez, que vende diversas preparaciones de la bebida insignia
de los colombianos.
Unos metros más allá, en el exclusivo restaurante Club Colombia,
Fredy Gutiérrez -uno de los meseros- explicó que por la emergencia
el menú ha quedado reducido. "Estamos sirviendo sólo parrilla
y precocidos" señaló.
La emergencia se desató, según la empresa de Interconexión
Eléctrica SA (ISA, el mayor transportador de electricidad de Sudamérica),
por un daño en la subestación de Torca, cerca a la capital colombiana,
hacia las 10H00 locales (15H00 GMT).
Un 70% del territorio colombiano quedó sin electricidad, justo en una
hora pico del consumo, cuando se encuentran en preparación los alimentos
para el mediodía.
En la calle 93, otra zona gastronómica, Ana Delgado -administradora de
un pequeño restaurante- se lamentaba: "Imagínate, no tenemos
teléfonos, no podemos poner música, vamos a tener que facturar
a mano".
Aunque el gobierno prometió que la emergencia estaría superada
rápidamente, hasta el mediodía la electricidad sólo había
sido restablecida en el 50% del territorio afectado, según un funcionario
de ISA.
"No se puede trabajar así" se lamentaba Nelson Martínez,
mientras sacaba parte de su mercancía de ropa afuera del local por la
transitada calle 15, para tratar de venderla. Su local no tenía generador
de emergencia y quedó sumido en la oscuridad.
El tránsito registró embotellamientos en las principales avenidas,
mientras cientos de policías intentaban reemplazar los semáforos
con sus brazos.
El ruido de las generadoras portátiles de electricidad y el humo gris
y penetrante que liberaban, se tomó las calles de la capital.
El alcalde Luis Eduardo Garzón llamó a sus ciudadanos a tener calma
y ser solidarios.
Para su despacho, que adelanta una fuerte campaña para concientizar a
los ciudadanos de la importancia de estar preparados para una emergencia de gran
tamaño -particularmente ante la probabilidad de un fuerte sismo- la de
este jueves puede ser interpretada como un simulacro exitoso.
"La última vez que ocurrió una emergencia de esta dimensión
fue en 1985" apuntó Pablo Corredor, responsable del principal centro
de control de ISA.