Por Isabel Sánchez
AFP
LA
HABANA
Petroleumworld.com.ve 13 07 07
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
encamina a su país hacia "una dictadura" y ha secuestrado el
lenguaje de Dios, dijo en La Habana el obispo Baltazar Porras, a quien el mandatario
había acusado de llevar "el diablo bajo la sotana".
"Estamos en camino hacia eso, porque si la disensión de cualquier
tipo es penalizada, amedrentada, perseguida de distintas formas, pues indudablemente
que es una democracia formal", no en la práctica, subrayó el
prelado venezolano.
En entrevista con la AFP, monseñor Porras, arzobispo de Mérida,
quien asiste en Cuba a la XXXI Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano
(CELAM), evaluó la situación en Venezuela y la relación
entre la Iglesia y el gobierno, que, tras un año de distensión,
volvieron a complicarse.
"A partir de las elecciones de diciembre último se ha acelerado el
proceso revolucionario, donde la intransigencia y la aplanadora del gobierno
se está haciendo sentir. Hay un secuestro de todos los poderes públicos
por parte del Ejecutivo. No existe sino un único poder", dijo.
En Venezuela "toda institución o persona que no esté cuadrada
con el proceso revolucionario es considerado un enemigo", subrayó el
obispo, designado primer vicepresidente del CELAM en la elección del órgano
realizada el martes en La Habana.
"Hay un clima enorme de tensión, de exclusión, en la que entra
la Iglesia (...). Han arreciado, no solamente las críticas, sino las descalificaciones,
los insultos" hacia los jerarcas católicos, dijo Porras, ex presidente
de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV).
La polémica se agudizó esta semana. La presidenta de la Asamblea
Nacional (AN) de Venezuela, Cilia Flores, afirmó este jueves que en su
país "hay actores políticos que se esconden tras una sotana" y
que los voceros de la CEV asumen el discurso de la oposición y de la embajada
de Estados Unidos.
El miércoles, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, acusó a
miembros de la CEV de ser "una nueva inquisición con viejos manuales
de la Guerra Fría" y de urdir "un plan de desestabilización" contra
Chávez, luego de que el órgano emitiera un texto en el que afirma
que el presidente lleva al país a "un sistema marxista-leninista".
"Caminamos hacia eso. Lo ha dicho públicamente, que el ejemplo es
Cuba (...). Hay la permanente repetición de cómo la sociedad hacia
la cual queremos caminar es la cubana o es la de Corea del Norte, o es Irán;
en fin, sus modelos a seguir y a imitar son modelos muy cuestionados en la sociedad
mundial hoy en día", dijo Porras.
El obispo, a quien Chávez cuestiona su papel en el golpe que lo sacó del
poder por 47 horas en abril de 2002, rechazó además que el presidente,
quien manifiesta su fe cristiana, cite frecuentemente frases de los Evangelios.
"Hay un apoderamiento, un secuestro, del lenguaje religioso común",
afirmó el obispo venezolano.
Las relaciones entre el gobierno venezolano y la Iglesia católica han
sido espinosas desde que Chávez asumió el poder en febrero de 1999.
En abril de 2002, el fallecido cardenal José Ignacio Velasco firmó el
decreto que suprimió todos los poderes del Estado bajo la efímera
presidencia del empresario Pedro Carmona, tras el golpe.
Cuando monseñor Porras era presidente de la CEV, de 1999 a 2006, Chávez
lo acusó de llevar "el diablo bajo la sotana".
"Tengo eso escrito desde el primer insulto que me pegó a mí el
13 de diciembre 1999 hasta ahora, es el mismo esquema, es el mismo cliché que
se repite con epítetos cada vez más fuertes", dijo Porras,
quien cuenta que tiene en su despacho caricaturas sobre su enfrentamiento con
Chávez.
La
relación entre la Iglesia y el gobierno mejoró a fines de 2005
con el nombramiento del nuevo arzobispo de Caracas y cardenal, Jorge Urosa; pero
la polémica regresó este año cuando Chávez, al iniciar
su gestión 2007-2013, proclamó la profundización de su revolución
y su socialismo del siglo XXI.
AFP 13
07 07