Mensajes
de paz y en favor del planeta dominaron celebraciones de Navidad
BELEN,
Cisjordania
Petroleumworld.com.ve 25 12 07
De Belén a Roma, las celebraciones
de Navidad estuvieron dominadas el martes por numerosos llamamientos a la paz
y una inédita advertencia del Papa contra la explotación imprudente
de los recursos del planeta.
El patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, lanzó un llamamiento
en favor de la paz en Oriente Medio en su sermón de medianoche en la Misa
del Gallo en Belén.
"Este país pertenece a Dios. No puede ser de vida para unos y para
otros de ocupación y una prisión política", declaró en
la basílica de la Natividad de esa ciudad de Cisjordania donde nació Jesús
según el Nuevo Testamento.
"Quienes están reunidos aquí por Dios deben tener el camino,
la seguridad y la dignidad", añadió ante los fieles llegados
del mundo entero.
Durante la jornada del lunes, cientos de cristianos de Gaza cruzaron el puesto
fronterizo de Erez, entre la franja de Gaza e Israel, para celebrar la Navidad
en Cisjordania tras haber logrado el pase de autorización del ejército
israelí.
Muchos de ellos se dirigieron a Belén y otros visitaron a familiares en
diversas partes de Cisjordania ocupada, especialmente en la parte este de Jerusalén,
anexada por Israel.
Mientras tanto, ante los fieles que abarrotaban la basílica de San Pedro
de Roma, Benedicto XVI denunció en la Misa del Gallo "el uso abusivo
de los recursos sin precaución alguna" e hizo un llamamiento a "dedicar
el propio tiempo" a quienes necesitan ayuda.
El Papa denunció en su homilía "las condiciones en las que
actualmente se halla la Tierra debido al uso abusivo de los recursos y su explotación
egoista y sin precaución alguna".
"¿Tenemos tiempo para el prójimo que necesita nuestra palabra,
nuestro afecto; para la persona que sufre y que necesita nuestra ayuda; para
el desplazado o el refugiado que busca asilo?", lanzó en italiano
a los miles de fieles en la basílica vaticana y a las decenas de millones
que siguieron la celebración a través de la televisión en
todo el mundo.
El martes a las 12H00 (11H00 GMT), Benedicto XVI pronunciará la tradicional
bendición urbi et orbi desde el balcón de la basílica de
la plaza de San Pedro.
En América Latina, mientras tanto, el sueño de pasar la Nochebuena
con sus familias no se cumplió para los tres rehenes de la guerrilla colombiana
de las FARC que deben ser puestos en libertad próximamente en Venezuela.
Tampoco se cumplió para la franco-colombiana Ingrid Betancourt, que celebró su
46 cumpleaños el martes, el día de Navidad, en manos de las FARC,
que la mantienen cautiva desde febrero de 2002.
Un comité de apoyo a los rehenes en Colombia hizo un llamamiento desde
París para que se coloque una vela en las ventanas de las casas francesas
y colombianas durante la jornada en señal de solidaridad con los rehenes.
Asimismo, en Filipinas, el principal país mayoritariamente católico
de Asia (más de 85% de su población), el cardenal Gaudencio Rosales
pidió al gobierno que combata la pobreza.
Por su parte, la guerrilla comunista y el ejército mantuvieron la tregua
decretada durante las fiestas navideñas.
En Cachemira, musulmanes y cristianos participaron en un servicio religioso ecuménico
y pidieron el regreso de la paz a este territorio indio del Himalaya azotado
desde hace 19 años por una insurrección separatista islamista que
ha causado oficialmente 42.000 muertos.
En el cercano Bangladesh, los cristianos rezaron por las víctimas del
ciclón que en noviembre dejó al menos 3.300 muertos.
China también celebró la Navidad, pese a que las ceremonias religiosas
sólo están autorizadas en las iglesias del régimen. Sin
embargo, se estiman en varios millones los cristianos que acudieron a las iglesias
cladestinas que siguen los dictados del Vaticano, al que Pekín no reconoce.
En la pequeña iglesia de la Virgen María, en el corazón
de Bagdad, un puñado de cristianos iraquíes venció el miedo
a atentados y ataques para celebrar la Navidad.
Pero la alegría, el esplendor de los festejos y la Misa del Gallo son
sólo recuerdos que desde la invasión estadounidense de marzo de
2003 quedaron convertidos en una discreta ceremonia vespertina.