Usuarios
dispuestos a pagar más para evitar crisis de gas
CARACAS
Petroleumworld.com.ve 30 01 08
En un país pleno de recursos petroleros, los fogones a leña
han vuelto a encenderse en las regiones más apartadas del territorio.
Ante la carencia del gas en bombonas, del cual se surte más
de 80% de los hogares venezolanos, la tala reaparece como una práctica
recurrente.
Mientras en estados
como Delta Amacuro, Guárico y Apure recurren
a la leña, consumidores de Santa Teresa (Miranda) se reunieron,
con intermediación del Indecu, para recoger firmas en apoyo
al incremento del precio de la bombona de 10 kilos, regulada en BsF
3,70, hasta BsF 6, siempre y cuando se garantice la continuidad del
suministro.
Los pequeños y medianos industriales del GLP (gas licuado de
petróleo, el que se envasa en cilindros) se reunieron ayer en
Caracas para discutir la problemática de un sector que ha tenido
que lidiar con la congelación desde hace cuatro años
de los precios finales de venta.
Durante ese tiempo,
sus costos operativos no han detenido su curso ascendente y tampoco
se han solucionado los problemas de infraestructura
de los que adolecen, con lo cual el suministro de un producto que era
líder en penetración ha pasado a la lista de los artículos
difíciles de conseguir en el país.
"En las regiones la gente está usando leña para
cocinar", aseguraron los directores de la Confederación
Nacional de Industriales del Gas (Coningas). Aunque hace muchos años ésta
podía resultar una opción menos costosa que el gas en
bombona, que alcanza para 21 días y cuesta BsF 3,70, lo cierto
es que hoy se pagan unos BsF 10 por cada carga de leña que alcanza
máximo para tres días de cocina.
Situación
explosiva
Coningas vislumbra que en pocos meses los aprietos en que se ha visto
el sector, agudizados desde 2007, terminarán generando una
crisis de suministro.
Las razones por
las cuales afirma esto son múltiples, pero
casi todas se relacionan con trabas de infraestructura derivadas de
la insuficiencia de recursos de las envasadoras y distribuidoras de
gas: salida de circulación de unidades de transporte, salarios
poco atractivos que motivan una alta rotación de choferes, escasez
y encarecimiento de repuestos, falta de reemplazo de cilindros fuera
de especificación, fallas en la logística de despacho
y agobiante inseguridad.
"Muchos empresarios incluso se han endeudado personalmente para
hacer frente a su situación económica", afirmaron.
Los 90 industriales
que agrupa Coningas son, en su mayoría,
empresas familiares que no cuentan con apoyo para enfrentar sus problemas
financieros y que han tenido que fusionarse para sobrevivir. De 500
empresas del sector, se estima que quedan 170. "Si esto continúa,
no nos va a quedar más remedio que entregarle las llaves de
las empresas al Estado".
Nota
por Marianna Párraga de El Universal
El Universal 30 01 08
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